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Sevilla Paranormal

Seres imposibles y monstruosos

El ser humano, en todas las culturas y religiones, siempre ha sostenido la creencia en una eterna lucha entre el bien y el mal, lo positivo y lo negativo...

Publicado: 16/02/2022 ·
10:56
· Actualizado: 16/02/2022 · 10:56
  • Huellas en la nieve.
Autor

Jose Manuel García Bautista

Escritor y periodista sevillano, conocido por su faceta como investigador con más de 30 años de experiencia en temática paranormal

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Espacio dedicado al misterio y a los fenómenos paranormales o inexplicables desde un punto de vista divulgativo

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  • Más curioso era comprobar como debajo de la huella el terreno no se mostraba aplastado sino derretido, como si aquella huella hubiera imprimido...
  • El misterioso ser, o animal, les persiguió hasta la entrada del pueblo emitiendo un grito muy agudo

El ser humano, en todas las culturas y religiones, siempre ha sostenido la creencia en una eterna lucha entre el bien y el mal, los positivo y lo negativo, el cielo y el infierno.

El demonio de Devonshire

Fruto de todo ello son las creencias en las cortes celestiales o infernales y en torno a ello iba a resurgir un viejo mito en la Inglaterra de 1855…
Sucedió en la mañana del 8 de Febrero, sobre el nevado terreno había unas misteriosas huellas dejadas por  algo que no lograban identificar… ¡A lo largo de 150 kilómetros!

Las huellas tenían -aproximadamente- 10 centímetros de largo por 7 de ancho, parecían de los cascos de caballo e iban en línea distanciadas 25 centímetros, parecía como si pertenecieran a una criatura con una sola pierna o que había recorrido tal distancia sobre una sola… Todo era muy extraño.

Más curioso era comprobar como debajo de la huella el terreno no se mostraba aplastado sino derretido, como si aquella huella hubiera imprimido su marca estando a una alta temperatura… La huella además no se detenía ante ningún obstáculo.: si se encontraba con una casa pasaba por el tejado sin dejar su trayectoria, incluso en la desembocadura del río Exe (de 3,5 kilómetros) tenía aquellas marcas…

Fueron los prestigiosos diarios londinenses “The London Times” y el “Illustrated London News” quienes publicaron la extraña noticia; la localidad de Devonshire vivía ya con miedo y habían aflorado las supersticiones, sus habitantes tenían miedo de salir a la calle o salir por la noche por el temor al denominado como “Demonio de Devonshire”. En el pueblo se creó una partida de caza para dar muerte al animal, si es que era de este mundo…

Ninguna partida de las organizadas tuvo éxito. Los perros entraban en el bosque y se ponían nerviosos, alterados, comenzaban a ladrar o se resistían a avanzar siguiendo el rastro del demonio.
Científicos, naturalistas y zoólogos no sabían que animal podía haber dejado tal rastro. El paleontólogo Richard Owen dijo que podía tratarse de tejones, otros dijeron sapos, ratas, pájaros o liebres, pero la verdad es que aquellas misteriosas huellas distaban mucho del rastro que dejan estos animales.

Sin embargo en Devonshire se pensaba que aquella noche de Febrero el mismo Demonio eligió su pueblo para pasear en busca de algún alma errante…

El Hombre Polilla

No debe ser agradable circular por una oscura carretera en la noche y ser sorprendido, desde el aire o en el centro de la carretera, por una sombría figura, de unos dos metros de estatura, en la que destacan los grandes ojos rojos, con unas alas que se repliegan y un cuerpo cubierto de un vasto pelo gris oscuro, varias patas con garras, si apenas cabeza y un extraño, y desconcertante, poder hipnótico sobre las personas… Esa es la descripción del inquietante hombre polilla, del Mothman.

Su historia se remonta a un ya lejano año de  1966 cuando fue visto en el estado de Virginia, en la localidad de Point Pleasant. Era la noche del 14 al 15 de Noviembre y dos matrimonios paseaban por el “Área TNT” en su automóvil, aquella zona habían sido los silos de explosivos de los militares en la Segunda Guerra Mundial. Junto a la carretera había una figura, era la extraña silueta del “Hombre Polilla” -como se le conocería por las descripciones de los testigos y el símil que pusieron con el insecto-. El conductor del vehículo se asustó y puso rumbo hacía la carretera principal mientras aquel extraño ser les perseguía y en el interior del vehículo se vivían momentos de auténtico terror.

El misterioso ser, o animal, -¿quién sabe?- les persiguió hasta la entrada del pueblo donde abandonó la misma emitiendo un grito muy agudo. De inmediato se dirigieron a la autoridad local a dar parte de lo sucedido. La policía registró e inspeccionó el lugar pero no había ni rastro de aquella criatura espantosa.

El día 16 de Noviembre, nuevamente fue visto el terrible ser en la misma zona: “Lo vi entre las sombras, era como si se hubiese estado arrastrando en el piso y lentamente fue poniéndose de pie, de color gris y mucho más alto que un hombre, con dos terribles ojos rojos”. Y así a su particular mirada rojiza se le atribuyeron poderes hipnóticos.

Muy pronto trascendió en la prensa la noticia de la presencia del misterioso ser y fueron muchos los investigadores que hasta Point Pleasant se desplazaron para tratar de capturar o ver al “Hombre Polilla”. El 25 de Noviembre, a las 7:15 h. volvió a verse al animal, en un campo de cultivos, se le describió como “una figura humana de color grisáceo, elevándose verticalmente desde el suelo y abalanzándose contra el vehículo”. El conductor aterrado aceleró mientras la bestia le seguía  dando vueltas sobre el vehículo durante varios kilómetros. La experiencia fue impactante.

El 4 de Diciembre los pilotos de la base militar de Gallipolis narraron haber visto al monstruo sobre el río calcularon que iba a unos 100 metros de altura y a unos 100 km/h. Pusieron rumbo hacia él con sus aviones para fotografiarlo pero no pudieron pues se internó en un espeso bosque y allí lo perdieron.

Quizás la caída del puente de Point Pleasant fue el culmen de aquellas apariciones que para muchos tuvo un aspecto premonitorio… Aquella tragedia fue largamente recordada, así lo reflejan modernas enciclopedias: “El Silver Bridge fue un puente atirantado construido en 1928 que conectaba las localidades de Point Pleasant, West Virginia con Gallipolis, Ohio, Estados Unidos sobre el río Ohio. El nombre del puente procede del color de la pintura de aluminio (plata).

El 15 de diciembre de 1967, se produjo un derrumbe del puente con el tráfico en hora punta con el resultado de 46 fallecidos, de las cuales, dos de las víctimas no fueron encontradas. La investigación de los restos apuntaron al fallo en el perfil doble T en la cadena de suspensión, la cual presentaba un pequeño defecto de construcción (2,5 mm de profundidad). Por otra parte, los análisis demostraron que el puente estaba soportando más peso del debido y por su mal mantenimiento.

En 1969, se construyó otro puente en el lugar llamado Silver Memorial Bridge”.

Fue el triste epílogo de las apariciones del Mothman. 

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