“Esos relojes que hay ahora tan bonitos y que lo lleva mi nieta, van a salvar vidas”

Publicado: 10/03/2024
El catedrático en Cirugía y profesor emérito de la Universidad de Cantabria, José Manuel Revuelta Soba, sienta cátedra en una nueva entrevista
Con la humanidad en constante evolución y con la aparición en escena de la Inteligencia Artificial los cambios son constantes y, como cabía esperar, también tienen su trascendencia cuando de cuestiones de salud se habla. El isleño José Manuel Revuelta Soba, catedrático en Cirugía y profesor emérito de la Universidad de Cantabria, aborda en la siguiente entrevista los últimos avances y hacia donde camina el futuro del órgano vital del cuerpo humano: el corazón.

¿En qué momento de su vida se da cuenta de que quiere dedicarse a un mundo tan apasionante como es el del corazón humano?
—Yo siempre he sido muy curioso y eso es lo que ha movido mi vida, y la sigue moviendo. Era un niño curioso, un joven curioso y ahora un viejo curioso. Para mi un día que no aprendo nada es un día perdido. Me considero un poco un Indiana Jones de los misterios. El misterio es ignorancia y eso para mi es y sigue siendo un juego a mi edad, o sea, buscarlos y cuando uno los descubre se abre un mundo alucinante. Es un juego maravilloso, a nuestra vida le rodea tanta belleza, tanta majestuosidad diría, pero es que el interior es igual. Yo cuando he abierto tantos tórax siempre voy buscando los misterios y el corazón está lleno de ellos.       

Entrando un poco en materia y a nivel de avances, ¿qué nuevos fármacos están apareciendo para tratar dolencias relacionadas con el corazón?
—Hace poco han empezado a aparecer unos nuevos anticoagulantes que te previenen de embolias o ictus y que pertenecen a la familia de los Apixaban o el Edoxaban. Son unos anticoagulantes en los que no son necesarios que te estén haciendo controles como los más frecuentes que siempre han estado ahí. Son medicamentos que te los puedes tomar durante años y no tienes que estar controlándote constantemente, lo que supone un gran avance. Pero vamos a llegar más lejos y, sobre todo, en pacientes que tienen prótesis valvulares cardiacas y que tienen realmente operaciones complejas, la perfección del Apixaban y demás, hará que en el futuro se puedan usar en dichas prótesis.   

¿Y hay alguno más?
—Este es uno, pero además hay por ahí un invento que ha sido desarrollado en España por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares que dirige Valentín Fuster, el eminente cardiólogo que está en Nueva York, y que se conoce como la polipíldora. Es un fármaco nuevo que combina la aspirina, la astorvastatina, que actúa contra el colesterol, y también el ramipril, que actúa directamente sobre la tensión arterial. Está dando unos resultados fenomenales. Como yo digo se está trabajando mucho en el vehículo de los medicamentos: la nanotecnología. Utilizas unas minicápsulas de un nanómetro que pueden transportar medicamentos a los sitios más recónditos del cuerpo a gran velocidad, cosa que no lo pueden hacer por la vía oral, y ni siquiera por la vía endovenosa.       

 

Otra de las cuestiones que está sobre la mesa es la terapia celular.
—A mi gusta diferenciar entre la terapia génica, la celular y la de células madre. La terapia génica es una bioingeniería celular, que lo que hace es transportarte células nuevas al sitio en el que están dañadas otras. Por ejemplo, el infarto de miocardio puede dañarte una parte del corazón, esas células no se regeneran y te dejan una cicatriz, que no pasa nada que se puede vivir, pero en esta caso la ventaja que hay es que tú puedes sustituir esa parte con células nuevas. ¿Cómo lo haces? Bien a través de la transformación genética, ya que las células pueden ser incluso tuyas. Hay bancos de células cardiacas obtenidas de una cosa que se llama orejuela, que es cuando te someten a una operación y de ahí se obtienen células y las meten en un banco. Es como las que se están obteniendo también del cordón umbilical, que son unas células estupendas, y del ombligo se cogen células y se tienen en un banco. Cuando te hacen falta, te la implantan. Es una bioingeniería celular y en eso se está avanzando mucho, en los últimos meses es increíble.           

Otro avance significativo han sido los dispositivos de control a distancia, ¿en qué consisten exactamente?
—Eso es increíble la manera en que se está controlando. Yo siempre digo que dentro de un año o dos, si Dios me da vida y estoy aquí, a lo mejor estoy contando una cosa que ya todo esto es Prehistoria. Hoy día la telemedicina nos va a salvar de muchísimos episodios que nos pueden llevar a morir. Por ejemplo, los nuevos relojes como el que lleva mi nieta y el móvil son herramientas maravillosas. No solamente están controlando el pulso, la presión arterial, lo que caminamos etc., sino que están controlando también el electrocardiograma, las arritmias que se pueden tener, cuándo aparecen..., es como un holter que implantan los cardiólogos. Pero la cosa no queda ahí, ya que incluso se pueden trasmitir ecos simplemente poniendo el móvil en el pecho. El teléfono móvil tiene un procesador de datos que actúa un poco por la Inteligencia Artificial gracias al deep learning, que permite interpretar lo que recibe y te dice si un señor está empezando ahora mismo a tener un infarto de miocardio. Inmediatamente manda la señal a un centro de recogida de datos, donde hay una persona las 24 horas y te llama a tu casa. Rápidamente se pone en marcha la red del 061 y te vienen a buscar, tanto si estás en tu casa o donde estés, porque saben en qué sitio exacto estás y te recogen. 80 por ciento del tiempo de acción se reduce con este sistema y en un infarto el tiempo es oro.  Menos tiempo, más sobrevida y menos cicatriz, mejor calidad de vida. Estamos entrando, por suerte y sobre todo los más jóvenes, en un mundo fascinante que os va a salvar mucho la vida. Eso reloj tan bonito que llevas te va a salvar la vida en los próximos años.         

Abordando otras cuestiones aparece en escena la cirugía cardiaca, ¿qué nuevos aparatos están apareciendo?
—Se está llegando a una cirugía miniinvasiva. Antes decíamos que grandes cicatrices, grandes cirujanos, pero ahora es al revés. La cirugía miniinvasiva supone que con una pequeña incisión con un catéter se consiguen los mismos resultados. Se está practicando con mucho éxito, por ejemplo, poniendo válvulas del corazón y en la mayoría de los casos ya no hace falta abrir el tórax, con lo que cual se reduce notablemente el tiempo de cicatrización. Lo mismo pasa ya con la reconstrucción de válvulas, que se pueden arreglar. Y luego tenemos la fascinante cirugía robótica, que me parece un gran avance. Nosotros tenemos en Santander dos robots da Vinci, que son muy caros, que permiten que yo estando aquí en Cádiz pueda operar un corazón allí. Lo veo tridimensional y quita toda posibilidad de temblor, es una maravilla. Todo esto requiere un personal muy entrenado allí en el quirófano, porque con el corazón no puedes cometer errores..., ya le digo que esta cirugía es fascinante y se está avanzando mucho. Esto es aplicable, por ejemplo, a la cirugía de próstata donde debido a las técnicas convencionales había muchos pacientes que quedaban impotentes, y ahora con la energía robótica como los nervios se ven a un tamaño increíble se están logrando grandes resultados.   

La evolución de los corazones artificiales en qué punto se encuentra en la actualidad.
—Están bastante bien, pero el corazón artificial hecho entero por el hombre tiene dos inconvenientes, uno es la infección y otro la embolia. Los materiales artificiales de alguna manera generan algo en las células del cuerpo, y es que las plaquetas en cuanto ven que hay algo que no es tuyo, inmediatamente se adhieren unas con otras y forman como una especie de gasa que terminan formando un coágulo, que se puede desprender con el movimiento del corazón artificial e irse a la cabeza y tal.Y la infección es que esos corazones necesitan energía y, por lo tanto, tienen un cable que cuando sale directamente por la piel a una batería externa, eso es un punto de infección. Lo que se está haciendo son corazones artificiales que se pueda generar la batería por inducción, sin necesidad de tener ese cable. Y también se está haciendo una cosa maravillosa que son corazones a la carta usando las células de la misma persona, no está todavía en el mercado pero está muy avanzado. Básicamente es que ellos tienen la estructura biológica del corazón y siembran células tuyas, con lo cual no hay rechazo y no hay nada.  

Mucha gente se pregunta que para qué va el hombre a Marte, que eso es tirar el dinero, pero usted y en materia sanitaria tiene una teoría totalmente distinta...
—Los progresos de la especialidad que yo he practicado durante medio siglo han estado en consonancia con el progreso de los ingenieros, y el robot quirúrgico es un ejemplo de ello. El pasado 30 de enero mandaron a la estación espacial internacional un robot para que desde Nebrasca un cirujano pudiera manipular el robot y uno de los astronautas, que obviamente tiene que ser médico, pudiese realizar una cirugía en el espacio. Sin embargo, hay un problema y que, de momento, es insalvable y es que la comunicación a la luna tarda cuatro minutos y medio, mientras que a Marte son 22  minutos. Claro si das una orden porque esa persona que está en el espacio está sangrando, ese tiempo es demasiado y eso no tiene arreglo. Y eso se está tratando de solventar trabajando con la Inteligencia Artificial, que es la única que puede proveer esto con lo del deep learning que le he comentado con anterioridad. Esa red neuronal es la única que puede proveer y decidir por si mismo. La toma de decisiones la tiene que tomar el robot y lo tiene que hacer movido por la Inteligencia Artificial, si no, no hay manera. Tenemos que tener claro que la IA va a cambiar el mundo, los que viváis en el futuro vais a ser muy diferentes a como lo sois en la actualidad. Un dron que te trasmite una guerra o llega antes que nadie a un incendio hasta hace poco parecía un sueño. Tenemos que tener claro que la Inteligencia Artificial no está aquí solo para quedarse, sino que nos va a transformar el mundo y va a permitir resolver problemas ante situaciones que podemos calificar de tremendas. También hay que dejar claro que eso no quiere decir que la máquina vaya a mandar sobre la humanidad . La IA tiene un grave inconveniente y es que no tiene sentimientos, y sin sentimientos no se puede ir por la vida. Precisamente los humanos que no tienen sentimientos están enfermos, son psicópatas y lamentablemente no funcionan bien. Por lo tanto, la Inteligencia Artificial sin los sentimientos que le damos nosotros, no será nada.                     

Lo que quiere decir que la gente puede estar tranquila, que pese a la Inteligencia Artificial los cirujanos como usted van a seguir existiendo.
—Espero incluso que mejores que yo. Uno cuando introduce en una máquina información, que en definitiva eso es la Inteligencia Artificial, puede enseñarle a tomar decisiones dependiendo de si es negro, blanco o rojo, pero en el fondo somos nosotros los que seguimos mandando ahí. Que llegará el día en el que una máquina tome decisiones por su cuenta de manera inapropiada, y que incluso sea dañina..., puede ocurrir. De ahí que es tan importante de que sea utilizada con fines buenos, pero desgraciadamente hemos aprendido con la nuclear que no fue así. Si te pones a mirar todos los aparatos que usamos hoy día en los hospitales con energía nuclear y que nos salvan la vida, ahí están pero, sin embargo, también se utilizaron en Hiroshima y Nagasaki para lo contrario...

© Copyright 2024 Andalucía Información