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Miércoles 10/08/2022
 

San Fernando

Decenas de familias con el horario de mareas entre los dientes ante un peligro seguro

La Bahía de Cádiz se queda fuera de los planes del Estado y el deterioro de las vueltas de afuera pone en peligro a decenas de familias y la esencia de La Isla

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  • Almadraba

En cien años, todos calvos. Pero a más corto espacio de tiempo, una décima parte, todo apunta  a que el nivel del mar subirá 20 centímetros, lo que afectará a las viviendas de la barriada de la Almadraba de San Fernando y al sector de la acuicultura y la salicultura, actividades que desaparecerán en unos  años  si  no  se  toma  en  serio  esta  cuestión,  ello  sin  contar  la  perdida  de  la biodiversidad de nuestro Parque Natural.

Hay quien puede pensar que -quitando las viviendas de La Almadraba- poco se va a perder porque allí no hay prácticamente nada y los proyectos que se pusieron en marcha -con capitales rusos incluidos- siempre han terminado en un desastre. No mal; es un desastre.

Y ya se dijo en este periódico con todas las letras que el Estado tiene secuestrada La Isla con una Ley de Costas que no se aplica precisamente por parte del Estado que es el que está permitiendo el deterioro por abandono, desidia y hasta presunta prevaricación.

¿Cómo? No anulando las concesiones a los que las tienen pero no van por las salinas ni a tomar el aire porque eso significaría que sería el Estado el responsables de mantenerlas y haber quitado la propiedad a los concesionarios y con ello la imposibilidad de pedir préstamos poniendo como aval las salinas.

Aunque en este caso no se sabe que es mejor, la desecación y abandono o la especulación a mansalva, que lo segundo también sería posible si no eliminan la propiedad.

 

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Pero siempre existe el punto intermedio -que es el que no se cumple- de quitar la concesión o una propiedad condicionada a quien abandone la actividad para la que se concede en vez de prorrogar las concesiones. Esa es la (presunta) prevaricación.

Y ojo, que no es porque los técnicos de Medio Ambiente no estén dando la vara un día sí y otro también. Es un problema político.

Movilización contra Costas

Los vecinos de La Alamadaba que son los principales afectados y tiene como libro de cabecera el almanaque de las mareas y el Ayuntamiento de San Fernando como Corporación municipal con el apoyo de todos los grupos políticos, han aprobado una declaración institucional para insistir ante Costas en la solución a ese problema. Problema que dicho sea de paso, ha quedado excluido de los planes del Estado.

También está en el mismo frente la Fundación Centro Tecnológico Acuicultura de Andalucía (Ctaqua),  la  Universidad  de Cádiz y la Junta Rectora del Parque Natural Bahía de Cádiz.

San Fernando -aquí empieza el texto de la declaración institucional- es un municipio envuelto por un anillo de humedales naturales de tipo costero de playas, marismas y salinas que colindan con el mar, bien directamente o bien de forma indirecta a través de los llamados caños.  

El paisaje salinero es el que compone la mayor parte del entorno natural de nuestra Ciudad. Existen alrededor de veinticinco fincas salineras que aún conservan, aunque sea de forma básica, las características propias de estos espacios.

Los muros perimetrales de estas salinas -obviando otras circunstancias propias del abandono- las llamadas vueltas de afuera, se convierten en una barrera, un auténtico dique de contención que defiende el Dominio Público Marítimo Terrestre y a la propia ciudad.

Total despreocupación

Durante años, ha existido una total despreocupación por parte de las administraciones con competencias en estos espacios salineros y en consecuencia sobre las vueltas de afuera.

En muchos casos, estos espacios productivos han estado envueltos en situaciones jurídico administrativas complejas cuya tramitación y resolución ha dependido y depende de diversas administraciones, al estar compartidas las competencias.

Esta es una de las causas que  vienen provocando, ante la ausencia de responsables directos y determinados sobre las  mismas,  un  proceso  de  deterioro  de  estos  muros  de  protección  que  incluso  ha desaparecido en algunos tramos, con el peligro que ello conlleva.

Hace ya dos años que en el marco del Consejo Local de Medio Ambiente de San Fernando se dieron a conocer las conclusiones del informe diagnóstico realizado por técnicos municipales sobre la situación de estas infraestructuras perimetrales de las salinas que las separan del mar.

El estudio no deja lugar a dudas del mal estado de estas infraestructuras, inmersas en una paulatina y progresiva degeneración, y detalla que existen amplias zonas donde se han perdido de forma completa estas vueltas de afuera. Este proceso es especialmente visible en la isla de terrenos salineros situada entre el Caño del Carrascón y el caño de Sancti Petri.

Principales puntos

El informe identifica los principales puntos conflictivos en los que la actuación es más necesaria y acuciante. Es precisa una actuación urgente en nueve salinas, que entre todas alcanzan un global de 12,5 kilómetros de vueltas de afuera. Se trata de las fincas San Vicente, San Juan Bautista, San Cayetano, Los Ángeles de San Cayetano, Belén y Ánimas, San Salvador, La Caravela, San Adolfo y Santa Leocadia y Sagrado Corazón.

También un estudio de la Fundación Centro Tecnológico Acuicultura de Andalucía (Ctaqua) apuntaba que en San Fernando existen 32 antiguas salinas de las que 22 están en desuso o con una mínima actividad. Sólo dos se dedican a la explotación de sal, que una de ellas compagina con un negocio de restauración. Otras ocho tienen autorización de cultivos marinos.

La realidad que apunta este estudio es que el 70 por ciento del término municipal de San Fernando está en el Parque Natural de la Bahía de Cádiz, aproximadamente 2.000 hectáreas de las que actualmente solo se aprovechan unas 900 y que además tienen un alto valor ecológico y un enorme potencial para posibles aprovechamientos y usos sostenibles.

La declaración pone el foco del mal estado general de las vueltas de afuera y la incertidumbre de los vecinas de San Fernando en las viviendas que están más en peligro ante la posible subida del mar y que ven cada vez más cerca esta amenaza, como en las casas que limitan con esta zona, en la barriada de la Almadraba, o en las de la Ronda del Estero, cercana al humedal.

La falta de mantenimiento extendida en el tiempo de estos elementos hace que se fragmenten y dejen de cumplir su función de control de la acción del mar, como barrera y muro de protección de las viviendas y las personas, con el correspondiente riesgo para la población y la pérdida irreversible de la actividad productiva.

La declaración insiste en que es de vital importancia que se tome conciencia del mal estado de estos elementos naturales por el enorme riesgo que supone su falta de conservación.

“Y hay que hacerlo ya, de forma urgente, como lo demuestran las grandes mareas que frecuentemente llegan más cerca de las viviendas por esa falta de contención al sobrepasar el agua las zonas más deterioradas de las vueltas de afuera, o como lo evidenció el temporal que en la primavera de 2018 hizo ya sufrir las consecuencias a los vecinos”.

Es necesaria una nueva categorización de las salinas, por la singularidad que las diferencia de las marismas, concretamente su vulnerabilidad respecto a la subida del nivel del mar y las consiguientes inundaciones, otorgando así la oportunidad de un cuidado específico para estas zonas presentes en San Fernando.

Abandono en la fiscalización

El abandono en la fiscalización del mantenimiento de las salinas y las vueltas de afuera tiene como consecuencia inmediata la pérdida de estas construcciones, la pérdida de una barrera frente a la subida del nivel del mar, del desarrollo natural e incluso económico local, la pérdida de unos espacios que acogen a miles de ejemplares de nuestra fauna y flora y la pérdida irreparable de una riqueza paisajística única.

La pasada primavera el Ayuntamiento presentó alegaciones al borrador de la Estrategia para la protección costera en la provincia de Cádiz  ante  el  cambio  climático  que  ha  elaborado  el  Ministerio  para  la  Transición Ecológica, porque no considera prioritaria la intervención en la Bahía de Cádiz pese a que expertos y organizaciones científicas califican esta zona como una de las más críticas ante la subida del mar.

Como ya se recogía entonces, no parece lógico que la Bahía de Cádiz y la ciudad de San Fernando, incluida la playa de Camposoto, no sean zonas de actuación prioritaria. A ese respecto, se recordó el estudio realizado por la asociación Climate Centre que apunta a que la Bahía de Cádiz es una de las zonas con mayor riesgo por inundaciones ante el cambio climático.

“Además, tenemos la certeza de que por el deterioro ya visible en las vueltas de afuera, el momento actual es trascendental para actuar porque nos encontramos en un contexto de transferencia de fondos europeos que pueden contribuir a solucionar esta problemática”.

“La situación es tan grave que estamos seguros de que si no se actúa de manera urgente en ellas estaremos pronto ante una catástrofe medioambiental que provoque daños irreversibles en estas explotaciones marinas, en la biodiversidad y lo que aún es más dramático y tenemos obligación de evitar, en las personas que residen en las viviendas colindantes a estas zonas”.

Y se alerta sobre esta situación antes de que lleguen a producirse circunstancias no deseadas solicitando la implicación de todas las administraciones con competencias en estos espacios, estatal y autonómica, para que se realice una intervención inmediata en estos muros de protección de la ciudad y por tanto de los vecinos.

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