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Quien a buen árbol se arrima...

Juventud

Alberto Supertramp, como se le conoce en redes sociales, es un joven abierto y comprometido, que se hizo eco de la campaña de conservación del cerro Fuente...

Publicado: 06/10/2021 ·
09:22
· Actualizado: 06/10/2021 · 09:22
  • Restos de un botellón en una imagen de archivo.
Autor

Manuel Ruiz

Manuel Ruiz es biólogo y ocupa el cargo de presidente de la Asociación Ecologista GEA de Jaén

Quien a buen árbol se arrima...

Cuaderno sobre la importancia de ser responsables medioambientalmente y otras cuestiones culturales y patrimoniales de Jaén

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Alberto Supertramp, como se le conoce en redes sociales, es un joven abierto y  comprometido, que se hizo eco de la campaña de conservación del cerro Fuente de la Peña promovida en los últimos meses por GEA, Iniciativas Andamios por las Ideas y  Ecologistas en Acción, y se propuso subir a lo largo de 2021 un centenar de veces a la cumbre de dicho cerro, como gesto que visibilice la reivindicación sobre ese paraje singular, y hace unos días acometió el ascenso número 50.

La figura de Alberto no es excepcional, al contrario, existen numerosos testimonios similares de jóvenes que aportan lo mejor de sí mismos a la sociedad, de forma espontánea y auténtica.

Es importante traer a colación estas actitudes de muchos jóvenes porque es posible que la presencia permanente de los botellones en las noticias de los lunes puede estar demonizando a este amplio sector de la población.

Ya he aprovechado este espacio en otras ocasiones para poner de relieve la precariedad a la que se enfrenta la juventud y vuelvo a repetirlo: los jóvenes posiblemente sean los más agredidos en una sociedad cada vez más deshumanizada. Abocados a un desempleo crónico que alterna con trabajos muy mal pagados, sin perspectivas de poder poner en marcha su propio proyecto personal de vida, conscientes de que van a vivir peor que sus padres y del escenario de colapso que planea para las próximas décadas, con sensación de fragilidad y profunda desesperanza en el futuro y la sociedad, a veces sin las suficientes herramientas interiores que les ha negado la formación en un siempre cambiante plan educativo, ¿qué pretendemos de ellos? ¿que renuncien además al intento de diversión que todos hemos buscado en la juventud?

¿Dónde están las alternativas a los botellones masivos, donde los espacios culturales o deportivos abiertos a las horas de ocio juvenil? Las cifras alarmantes no son las de los asistentes a estas concentraciones festivas sino las de aquellos que viven sin futuro ni perspectivas, que hipotecan sus sueños por un trabajo de mierda que los obliga a la supervivencia como única opción.

Formidable la iniciativa de Alberto y la de todos aquellos jóvenes que han descubierto en la generosidad la gran herramienta para el empoderamiento. Los colectivos e instituciones que promueven vías para la participación altruista son cruciales, no sólo por la labor social que hacen, sino también por canalizar las posibilidades de desarrollo interior de tantos jóvenes a través del voluntariado altruista y el compromiso con causas justas.

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