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La Pasión no acaba

Orgullo

De ser cierto que Qatar es un país en el que no sólo no se respeta sino que se discrimina con descaro y altas dosis de intolerancia...

Publicado: 29/06/2022 ·
22:51
· Actualizado: 29/06/2022 · 22:51
  • Orgullo.
Autor

Víctor García-Rayo

El periodista Víctor García-Rayo es el presentador y director del programa La Pasión de 7TV Andalucía

La Pasión no acaba

Dedicado al alma de

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De ser cierto que Qatar es un país en el que no sólo no se respeta sino que se discrimina con descaro y altas dosis de intolerancia (entiendo que por inercia histórico-cultural) a las personas homosexuales, alguna selección mundial de fútbol debería plantearse ya su incomparecencia a una cita intocable, ineludible, justificada por todos los sectores de nuestro sistema. ¿Será el dinero? ¿será que este deporte lo justifica todo y puede con todo, hasta con los valores del ser humano?

Del 21 de noviembre al 18 de diciembre de este año se celebra una competición deportiva de altísimo interés mundial, un evento que acapara millones de miradas y que despierta pasiones, un foco informativo gigantesco. ¿Será aprovechado para lanzar al universo un mensaje de igualdad, de normalidad? ¿estamos ante una oportunidad fantástica para que el colectivo LGTBI se movilice hasta el punto de lograr que alguna selección de fútbol se niegue a participar haciendo visible de la manera más potente del mundo un orgullo que traspasaría todas las fronteras posibles?

El portavoz qatarí del mundial se ha adelantado a todos los ideales occidentales asegurando que portar o lucir una bandera multicolor con los colores LGTBI será castigado con entre siete y once años de cárcel. Ahí está, dejando las cosas claras. Ha dicho que esto es Qatar y que su cultura y su religión están por encima de todos los pensamientos, credos, ideales o movimientos. Son lentejas. Punto. ¿Cuál ha sido la respuesta de los gobiernos más progresistas? ¿quién hay al otro lado? ¿me escucha alguien? Nada. Parece que todas las selecciones se presentarán sin problemas morales al evento y guardarán dobladitos los colores de apoyo a las personas del colectivo para otro momento quizá más conveniente. Ya si acaso otro día defendemos al colectivo que hoy no es el día, no.

He leído a varias personas -y además coincido- asegurar que la selección que se niegue por este motivo a jugar el mundial será apreciada por la historia del fútbol por su valentía y su compromiso, por su actitud consecuente. Se trata de visualizar un problema real. Es bueno poner la rodilla en tierra y vestir un "no al racismo", es sano rodear la muñeca con una pulsera multicolor y pedir igualdad para las personas que sexualmente viven y sienten de una manera distinta a la tuya. Pero es mucho más consecuente que alguien dé la cara aunque se la rompan. Sucede que estamos hablando de valentía, compromiso, valores en definitiva. Y ahí pinchamos en hueso. Y es que estamos inmersos en un mundo de simbolitos, banderitas, cabalgatas, gestos, camisetas, frases hechas y declaraciones cargadas de mensajes con más formas que fondo. Pero cuando llega la hora de la verdad, cuando hay que mojarse y gritar al mundo, nos metemos en los bolsillos lo que haga falta y nos tragamos todo... hasta el orgullo.

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