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Feliceando

La receta de la felicidad de la nonagenaria Tía Lola

Lo que dice la sabiduría popular sobre la felicidad

Publicado: 30/11/2021 ·
17:06
· Actualizado: 30/11/2021 · 18:59
  • LA NONAGENARIA TIA LOLA
Autor

Juan Carlos Maestro Arcos

Autor de varios libros relacionados con la Felicidad y el Liderazgo. Creador del Concepto de la Felicacia®. Formador y conferenciante

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Aportaciones, sugerencias, comentarios y entrevistas sobre la felicidad y la felicacia

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Hace poco he podido visitar en la casa de su pueblo natal de Villanueva de los Infantes en Ciudad Real a mi tía Lola, la segunda de ocho hermanos. Siendo en la actualidad una mujer viuda desde hace años, está a punto de cumplir 97, vive sola, aunque no siente en absoluto la sombra de la soledad, y cuando la ves transmite una fuerza increíble, plena de alegría e ilusión por la vida.

Tras una una conversación cordial llena de recuerdos del pasado y propia de familiares que no se ven desde hace tiempo, me cuenta de forma natural el secreto para llevar una vida feliz y dichosa, fruto de sus creencias, experiencias y de todo aquello que ha aprendido de personas de gran sabiduría popular, especialmente de su madre, para mí la abuela Juana.

Con mucha alegría y desparpajo, propios de una persona totalmente lúcida y que tiene algo que decir a los demás, empieza a enumerarme su dieta de la felicidad, la que le proporciona ese vigor que la caracteriza:

  1. Rezar el rosario todos los días. A ella le aporta mucha paz y esperanza, dado que es creyente y practicante, a la vez que se siente muy agradecida a Dios por todo lo que ha vivido y lo que tiene a su alrededor. Las investigaciones realizadas en este sentido demuestran que las personas creyentes son más felices que las que no lo son. Esta afirmación se puede comprobar en el capítulo 9 del libro La ciencia de la felicidad, de Sonja Lyubomirsk, profesora de psicología de la Universidad de California.
  2. Hacer sopas de letras. Pues además de divertirse, le ayuda a su mente a estar activa y despierta, a la vez que le proporciona estímulos para no acomodarse.
  3. Leer libros. Al igual que el apartado anterior, le ayudan a aprender mientras reflexiona sobre todo aquello que lee, estimulando de forma increíble sus neuronas (aunque reconoce que cada vez le cuesta un poco más).
  4. Andar y dar paseos por su casa.  Es verdad que no sale sola por la calle, pero ello no le impide hacer un recorrido casero dando vueltas entre las habitaciones y pasillos para tener el cuerpo activo, aunque reconoce que los tranquillos de las puertas le generan cierta inseguridad al subirlos o bajarlos.
  5. No enfadarse con nadie. Este apartado es el que más me ha llamado la atención y es sin lugar a dudas su gran secreto de la felicidad, pues para ella significa que las personas son como son y hacen las cosas lo mejor que pueden o saben, y además lleva implícito el aceptar las circunstancias tal y como vienen. Desde el punto de vista espiritual, es sin lugar a dudas una evolución en este campo, ya que aceptas con alegría aquellas cosas que Dios te manda, y ya hemos visto que la gente espiritual vive más.

¿Cuántos enfados se ha evitado a lo largo de su vida mi tía Lola? ¿Cuánto dolor y sufrimiento ha eliminado de su vida?  Y todo ello contribuye a tener una vida en paz y en armonía.

¡No te enfades con nadie…! ¡Qué bonita sabiduría…! Aprendida o heredada de su madre Juana.

La mayoría de nosotros interactuamos con los demás y con demasiada frecuencia nos enfadamos, nos irritamos y en muchas ocasiones se apoderan de nosotros la ira y la negatividad. En la mayoría de los casos no queremos hacer daño, actuamos lo mejor que sabemos o podemos, pero es evidente que no siempre lo conseguimos.

Es necesario saber que enfadarse es una cuestión personal. ¡Solo depende de uno mismo…! Y ello significa que uno posee su propio autocontrol emocional y sin lugar a dudas, cuando se tiene y se ejerce aporta muchísima paz, porque no te daña el alma, te permite ser más feliz y a la vez llevar una vida sana y plena, y en este caso en concreto, el de mi tía Lola, ya va camino de convertirse en centenaria.

Por cierto, dicen las investigaciones que la gente feliz y dichosa suele vivir más que aquellos que no lo son -una media comprendida entre 7,5 y 10 años más-, según Bruno S. Frey, de la Universidad de Warwick (Inglaterra), que lo justifica en su artículo publicado en el 2011 en la revista Science.

Desde estas líneas le mando un beso y un abrazo muy fuerte a mi tía Lola, por la sabiduría popular que nos ha transmitido y que ahora conocemos muchas personas, con el ánimo de que no nos enfademos con los demás para conseguir así ser más felices.

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