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La fe en la remontada

El fallo en el sudoku de Moreno Bonilla, advertía, el sábado del pescaíto de la feria hispalense, en Abc, el veterano articulista de referencia de las...

Publicado: 01/05/2022 ·
22:36
· Actualizado: 02/05/2022 · 11:40
  • Juan Marín, asido a Sevilla, baila sevillanas en la feria de abril.
Autor

Manuel Expósito

Director general de Gestión de Medios Jiennenses

Expositor

El blog Expositor se centra en la crónica política de la semana en Jaén y provincia

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El fallo en el sudoku de Moreno Bonilla, advertía, el sábado del pescaíto de la feria hispalense, en Abc, el veterano articulista de referencia de las derechas confesionales de la región, Antonio Burgos, a propósito del peligro electoral del puente del Corpus, de jueves a domingo, en Granada y Sevilla, dos grandes bolsas de voto conservador, “invitación al abstencionismo”, olor a incienso y cuerno quemado, remembranza del primer triunfo insuficiente del PP de Javier Arenas en Andalucía, aquel 25 de marzo de 2012, de infausto recuerdo para los que se las prometían muy felices, en el que la derecha “se fue a la playa y no fue a votar, porque todas las encuestas decían que ganaban”. Hace bien tan digno sucesor de José María Pemán en ponerse en lo peor con antelación suficiente, no vaya a ser que, entre que se peque de exceso de confianza “y que la izquierda Frankenstein saque a pasear el doberman de Vox”, se chafe el invento bendodiano. Empezar la casa por el tejado y tener fe en la remontada, ni que decir tiene, así las cosas, pasan por ser las únicas técnicas de supervivencia disponibles para el PSOE de Juan Espadas y, en mayor medida si cabe, para ese frente amplio, diverso y disperso, que se abre atropelladamente a su siniestra (Podemos, amparado en su papel de partido más importante del espacio, ni acepta de buen grado la marca ‘Por Andalucía’ ni facilita la concreción rápida de una candidatura unitaria con IU, Más País y el resto de fuerzas minoritarias convergentes).

Con todo, la ventaja de partir como perdedores, a casi dos meses vista de la hora de la verdad, es el uso y el abuso de soniquetes recurrentes y corrosivos: “El tándem Olona-Bonilla” que esgrimiera, el viernes, cual arma arrojadiza, el fontanero mayor del reino sanchista, Félix Bolaños, en un encuentro con alcaldes y portavoces del PSOE-A de municipios de 20.000 a 50.000 habitantes en San Juan de Aznalfarache. Volcarse en la campaña desde Madrid para volcar la tendencia unívoca/inequívoca que reflejan los sondeos en ese mismo granero que históricamente garantizaba los éxitos del socialismo español. Dar la vuelta al discurso, girándolo y retorciéndolo si es preciso, hasta cambiarlo por completo. Como hizo, ayer, en Cádiz, Macarena Olona, la aspirante a la presidencia de la Junta de la ultraderecha, que, envuelta en el aura populista que compartió el domingo pasado en Paris con Marine Le Pen, arrancaba tras su nominación, participando en una marcha ‘sindical’ alternativa, junto a Santiago Abascal y no más de 400 incondicionales, arrogándose el papel de defensora de la clase trabajadora: “Tomar la palabra el 1 de mayo por primera vez es toda una declaración de intenciones, porque soy la candidata del pueblo, una de los vuestros”. La ilusión, tres años más tarde, de volver a vestirse, y travestirse, para la feria, para las elecciones o para lo que haga falta. Ole y olé.

El alumbrao, a decir verdad, sólo cogió al PSOE de Espadas con los deberes hechos. El comité director, en las horas previas, aprobaba unas candidaturas renovadas: sólo 11 de los 33 parlamentarios salientes repiten. El susanismo se da formalmente por liquidado, pese a que un antiguo cabeza de cartel como el almeriense José Luis Sánchez Teruel se conforme ahora con el puesto ‘3’, o a que la sevillana Verónica Pérez, mano derecha de la lideresa caída, acepte bajar hasta el ‘6’. Maestranza abajo, más cornás da el hambre. Resistir es vencer. En Jaén, en cambio, como avancé aquí hace dos lunes, la continuidad ‘cantada’ de Ángeles Férriz, Jacinto Viedma y Mercedes Gámez responde al muy sui generis ‘Estilo Jaén’, producto siempre de equilibrios básicos y pactos no escritos. Cuarto figura en el listado el regidor de Martos, Víctor Torres, en edad ya de dar el salto, personaje de consenso en la última refriega interna, predestinado al escaño en las Cinco Llagas, bien en primera instancia (de repetirse el resultado de 2018), lo que precipitaría su salida de la alcaldía, o, en su defecto, sustituyendo a Jacinto o Mercedes si el destino de uno de ellos fuera Diputación después de los comicios locales de 2023. El PP fía su tirón a la proyección de Juan Bravo, la cera que más arde, erigido en indiscutible efecto ‘Feijóo’ frente al crecimiento de Vox en el ámbito rural jiennense. El ubetense Benito Morillo, coordinador de la gestora provincial del partido de Abascal, repetirá abriendo una candidatura donde Paco Palacios, diputado popular en la extinta XI legislatura y llamado a ser responsable de implantación de Vox en la Campiña y la Sierra Sur, todavía podría tener acomodo al haber consumado ya la conversión de los 6 concejales del PP de Los Villares en no adscritos. La refundación/relanzamiento, a pesar de los pesares demoscópicos y las deserciones –la del delegado territorial de Educación, Antonio Sutil, fue la primera y más llamativa en la provincia de Jaén aunque podría no ser la última-, de Cs en Andalucía tendrá lugar este 14 de mayo en Córdoba. Unos patios a los que, juraría, siquiera sea un instante, Albert Rivera se asomará. Poquitos y bien avenidos, leales a carta cabal a Juan Marín, y convencidos de que el toletole sociata sobre el ‘tándem Olona-Bonilla’, a la corta, les beneficiará. Empezar, ellos también, la casa por el tejado, desde el poder, con lo que quede en caja, y la fe, y el valor que se les supone, en la remontada.

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