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El Santuario no se rinde

Acabo de leer ‘Cuando ya nada se espera’ de José Antonio Griñán y la narración en primera persona, individual y generacional, tengo que reconocerlo...

Publicado: 24/04/2022 ·
23:03
· Actualizado: 24/04/2022 · 23:03
  • Juanma Moreno, (3ºizq) junto al alcalde de Andújar, Pedro Luis Rodríguez (2º izq).
Autor

Manuel Expósito

Director general de Gestión de Medios Jiennenses

Expositor

El blog Expositor se centra en la crónica política de la semana en Jaén y provincia

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Acabo de leer ‘Cuando ya nada se espera’ de José Antonio Griñán y la narración en primera persona, individual y generacional, tengo que reconocerlo, me ha impresionado. Siempre tuve una buena opinión/impresión de este político veterano, templado, educado, que en la penúltima campaña en que fue candidato arribó a mi redacción en una de aquellas entrevistas presurosas, de fotomatón, y al ver un cartel en un rincón del locutorio cogido con chinchetas y darle yo explicaciones sobre el carácter efímero de la instalación, sentenció, a quemarropa: “Las provisionalidades, si no tienen fecha establecida de caducidad, corren el riesgo de perpetuarse”. Recordé aquella cita cuando los avatares de la política andaluza le llevaron inopinadamente a la presidencia de la Junta y, más tarde, a una oprobiosa salida por la puerta de atrás por culpa de la inevitable judicialización del affaire de los ‘EREs’, de aquel soniquete recurrente y tortuoso de la corrupción en el PSOE-A. Precisamente la dilación en el estertor de la actual legislatura andaluza se justifica con una cita parlamentaria fijada pasado mañana y preconcebida para fustigar públicamente, en vísperas electorales, entre otros, sobre todo, como responsables políticos, a dos ex presidentes socialistas de la Junta: Manuel Chaves y José Antonio Griñán. La Junta de Portavoces aprobaba la pasada semana el orden del día de la próxima sesión plenaria, en el que se incluye como primer punto el debate y votación del Dictamen aprobado por la comisión de Investigación de la Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo, FAFFE, que comenzará este miércoles, 27, a las 3 de la tarde…

Moreno Bonilla, sea del Betis o del Sevilla, no termina de deshojar la margarita de la fecha electoral, ni el sábado en la Cartuja ni el domingo en el Cerro del Cabezo. Alargó la celebración verdiblanca de la Copa del Rey de Fútbol hasta la una y media de la madrugada y llegó en helicóptero, por los pelos, justo a las diez de la mañana, sonando la campana del comienzo de la misa de campaña que ofició el nuevo obispo de la diócesis, Sebastián Chico, dispuesto, por descontado, eso sí, a darse un baño de popularidad, selfie aquí, selfie allá, presidiendo la procesión posterior de la Morenita. "Está claro que la legislatura se ha acabado y lo que toca ahora es tomar una decisión que sea buena para Andalucía", aseguró el presidente a los periodistas destacados en una romería, la del reencuentro, la alegría y la emoción contenida. Lo único seguro, me avanzaba el consejero Juan Bravo, a la vera de la Virgen blanca de la Paz de González Orea, rodeado como prototípico pope territorial de todo su séquito de dirigentes del PP provinciano (Catalina García, Maribel Lozano, Érik Domínguez, Elena González, Jesús Estrella…) es que Andalucía necesita unos presupuestos para 2023 cuanto antes. La clave de bóveda del adelanto. Juanma Moreno remataba la jugada aunque sin poner todavía el balón entre los tres palos: la urgencia de la aprobación de las cuentas para el año que viene le llevan “irremediablemente a convocar las elecciones antes del verano”. Ninguna encuesta publicada hasta hoy le permitiría seguir gobernando en solitario. La disyuntiva entre un dique de contención a la extrema derecha a través del modelo europeísta de acuerdo entre conservadores y socialdemócratas o, en su defecto, la réplica en Andalucía de la reciente experiencia pactista del PP con Vox en Castilla y León. El moderantismo del que se jactó Moreno Bonilla durante los tres últimos años de coalición gubernamental con Ciudadanos o el pragmatismo bipolar de su correligionario Mañueco.

Griñán, melancólico y derrotado por la cuesta abajo de la edad y la fatalidad del marrón que se comió, sin comerlo ni beberlo, escoge en el epílogo de su autobiografía una frase prestada del profesor griego Stathis Kalyvas, incluida en un ensayo de Anne Applebaum: “El atractivo del autoritarismo es eterno”, y completa la reflexión, a propósito de esa “tentación (vigorosa y vigente) de encontrar refugio en tiempos pretéritos de miseria intelectual”, con otra máxima demoledora, en este caso de Carlos Femenías: “del polvo de las frustraciones ha brotado este lodo de banderas polvorientas que prometen devolvernos al fin a un lugar supuestamente idílico al que, con suerte, nunca volveremos”. La ultraderecha patria se regodea, este lunes de resaca romera, de su derrota dulcísima en la segunda y definitiva vuelta de las presidenciales francesas. El Santuario no se rinde. Porcentajes clarificadores: 58-42. El reformismo, liberal y jactancioso, de Macron frente al neofascismo, populista y desacomplejado, de Le Pen. El más odioso de los dilemas para los seguidores del izquierdista radical Mélenchon. 28 por ciento de abstención récord. Las barbas de tu vecino.

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