La Estrella de Nazareth

Publicado: 23/12/2023
Autor

José Manuel Infante Gómez

Columnista mitad barbateño mitad madrileño. Redactor en web deportiva trescuatrotres.com

Días de barrunto

En palabras de su autor: "Intento decir lo que pienso pensando siempre lo que digo"

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Monitora, animadora, y muchas otras cosas más, como amiga, Naza es la auténtica estrella que guía los pasos de las abuelas de Barbate
Estamos en tiempos de reuniones familiares y celebraciones. Y para hablar de reuniones de familia, no hay que hacerlo sin nombrar a los verdaderos arquitectos de las mismas. Me refiero, claro está, a los abuelos y las abuelas. Esos personajes que juegan un papel fundamental en la vida. Sobre todo, por su condición de ser un puente entre las generaciones maduras (sus hijos) y las futuras (sus nietos).

Una de las cosas que le podría reprochar a la vida es la de no haberme permitido conocer a ninguno de mis abuelos, ni por parte paterna ni por la materna. Pero no por eso disminuye mi admiración hacia ellos, a los que considero verdaderos superhéroes, ya que son capaces de repartir todo el amor y el cariño del mundo, a pesar de haber atravesado una vida llena de vicisitudes.  Por eso entiendo que nos tenemos que volcar a la hora de agradecerles esa infinita bondad.

He querido empezar hablando de los abuelos y abuelas y mi concepto (que será el de la mayoría de la gente) sobre ellos a modo de introducción para resaltar a continuación la figura de la verdadera protagonista de este artículo.

Si hubiese podido conocer a alguna de mis abuelas, estoy totalmente convencido de que me hubiera encantado que fuesen una de las niñas (como ella las llama con todo el cariño del mundo) de Nazareth.

Monitora, animadora, y muchas otras cosas más, como amiga,  Naza es la auténtica estrella que guía los pasos de las abuelas de Barbate.

A partir de la tercera edad, se inicia un declive de las funciones físicas y cognitivas de las personas. Para evitar, en la medida de lo posible, que ese declive se manifieste, aparece, como principal arma, la figura de Nazareth Toledo Varo.

Para esto, Naza hace gala de su argumento más poderoso, que se pone en funcionamiento al flexionar los 17 músculos que necesita para esbozar su sincera sonrisa.

Crear y coordinar actividades para un grupo amplio de personas es una tarea bastante complicada, algo de lo que pueden dar fe la mayoría de los maestros y profesores del mundo. La prueba más evidente de que Nazareth cumple con su trabajo a la perfección es que, al final de cada jornada, la sonrisa de la monitora, como si fuese la enfermedad más contagiosa del mundo, aparece en los rostros de todas sus alumnas. Y esto solo puede ser debido al profundo aprecio que profesan sus niñas por ella y ella por sus niñas.

Soy más partidario de decir “qué bien lo hace” en vez de “qué bien lo hizo”. Por eso, creía necesario escribir para alabar el trabajo de Nazareth, porque lo está haciendo (y ojalá que siga así durante mucho tiempo), de maravilla.

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