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Atando Cabos

El hombre nocturno

Recibimos una educación competitiva que nos lleva a ocuparnos de nuestros propios asuntos, que nos aísla

Publicado: 06/10/2021 ·
09:17
· Actualizado: 06/10/2021 · 09:17
Autor

Remedios Jiménez

Licenciada en Historia, docente jubilada, integrante del Aula Atenea del Ateneo de Jerez y de varios clubes de lectura

Atando Cabos

Es mi forma de desentrañar la maraña informativa. Cuento con la complicidad del lector para llenar los huecos de la ironía

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Este viernes 8 de octubre a las 19,30 h. en el Ateneo de Jerez (calle San Cristóbal), presento el libro El hombre nocturno, de Antonio Aguayo Cobo,al que algunos lectores reconocerán por haberlo tenido de profesor en el instituto o en la facultad de Filosofía y Letras o por haber leído su anterior novela Allí donde no llegan las palabras. También, por su amplia obra investigadora, con más de treinta libros publicados, sobre todo dedicada al estudio de la iconografía y su significado como el libro El sexto día. Una aproximación al bestiario pétreo de la zona jerezano-portuense. Tema que acerca a los más pequeños en Manolito y los animales de piedra yManolito y los dioses del Olimpo.Para mí es una responsabilidad, porque admiro profundamente a Antonio.

El hombre nocturno, tiene un protagonista, Ricardo, un bibliotecario, pero no deja de ser una novela coral que nos ofrece la visión del mundo de un variado grupo de personas.

Es una novela misteriosa, donde el antihéroe que la protagoniza va experimentando una agudización de sus sentidos al caer la noche. Primero el oído, después el olfato y así sucesivamente. Eso le hace interactuar con los demás de una manera más profunda, acercarse a conocer sus interiores, sus vidas más allá de la superficialidad.

¿Necesitamos una exacerbación sensorial para llegar a los otros? ¿O es el recurso que utiliza Antonio para recordarnos lo ajena que nos resulta la realidad de los que nos rodean?

Recibimos una educación competitiva que nos lleva a ocuparnos de nuestros propios asuntos, que nos aísla. Ampliada en el espacio extraescolar por múltiples actividades que hagan a nuestros niños destacar aún más de los demás, ampliar la carrera al tiempo que deberían dedicar al juego.

Luego no sabemos ni queremos saber qué ocurre en el piso de al lado, no conocemos el nombre de las personas con las que compartimos descansillo de escalera. Por eso,en algunos casos, la violencia de género sorprende al que vive al lado de ella que al resto. En otros, sencillamente se ha permanecido al margen.

En esta novela hay crítica social pero también pasión y deseo. Unas visiones premonitorias que anuncian un asesinato. Ingredientes todos ellos que nos harán avanzar con rapidez por sus páginas en busca del desenlace.

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